17 años dando guerra
Madrid, Noviembre de 2026. La semana pasada Reshogar Afanias Torrelaguna cumplió 17 años. ¡Diecisiete! Una edad estupenda para seguir al pie del cañón, y nunca mejor dicho, que algunas profesionales ya empiezan a necesitar un café doble antes de afrontar según qué jornadas.
Para una ocasión tan especial había que organizar algo a la altura. ¿Una fiesta elegante, con música ambiental y gente refinada hablando de sus cosas? ¡Ni de broma! Aquí hemos venido a liarla, no a una reunión de vecinos. Como decía aquel: "Si saben cómo me pongo, pa qué me invitan"

Fácil lectura
Madrid, octubre de 2026. ¡17 años dando guerra!
La semana pasada Reshogar Afanias Torrelaguna cumplió 17 años. ¡Diecisiete! Una edad estupenda para seguir al pie del cañón, y nunca mejor dicho, que algunos profesionales ya empiezan a necesitar un café doble antes de afrontar según qué jornadas.
Para una ocasión tan especial había que organizar algo a la altura. ¿Una fiesta elegante, con música tranquila y gente refinada hablando de sus cosas? ¡Ni de broma! Aquí hemos venido a liarla, no a una reunión de vecinos. Como decía aquel: si saben cómo me pongo, ¿para qué me invitan?
Así que elegimos una temática con directrices muy claras: Rock&Roll. Y cuando decimos rock and roll, hablamos de pelos alborotados, caras pintadas, disfraces arriesgados y gente que, por unas horas, decidió que la vergüenza no iba con nosotros.
Ni Mick Jagger se atrevió a tanto
La residencia se llenó de rockeros dispuestos a darlo todo. Hubo ropas negras, poses de estrella internacional y hasta caras pintadas. Jorge, Chus, Begoña, Evaristo, Juan Ramón y Paco se pusieron en las inexpertas manos de Ceci y César para que les pintasen la cara al más puro estilo Kiss. Y la verdad es que nadie se lo esperaba, pero quedaron bastante aparentes, ¿qué opináis?
Begoña se miraba al espejo y decía “pero qué miedo da”. Pues eres tú, querida. Tú, que hace dos días estabas preocupada por zapatillas de borreguito (que aquí en Torrelaguna ya hace fresco) y hoy pareces el cantante de una banda que va quemando hoteles.
Pero si hubo un disfraz que merece ser inmortalizado era el de nuestra psicóloga. Con aquellos pelos locos, parecía la mismísima Tina Turner. Ella tan recatadita como es, no nos esperábamos esa faceta suya que nos dejó a todos pasmados. Hasta tatuajes falsos se puso la farsante. Nos dio un buen espectáculo, y eso nos encanta
Javivi a los mandos
Para que una fiesta rockera funcione hace falta música. Y a un volumen considerable.
Para eso contamos con Javivi, Dj, cantante y showman, que vino dispuesto a ponerle banda sonora a nuestro aniversario. La idea era rockera, pero después de un rato volvimos a los clásicos, que es lo que nos gusta. Consiguió que el ambiente no parara de subir.
La fiesta se organizó en dos turnos, mañana y tarde, para que nadie se quedara sin su ración de gritos correspondiente. Después de la comida íbamos a estar más cansados y perezosos, pero vino Javivi con su peluca y tuvimos que levantarnos del sofá de un salto para el segundo asalto.
Porque una cosa está clara: podrán pasar los años, podremos necesitar más tiempo para arrancar por las mañanas, pero en cuanto suena una canción que nos gusta se nos olvida hasta dónde dejamos el andador. Cuanta vida nos da Camilo Sesto…
En el punto de partida… y los demás intentando seguir el ritmo
Uno de los momentos más escalofriantes de la fiesta llegó cuando las chicas cantaron su canción favorita: En el punto de partida.
Y ahí sí que no hubo timidez que valiera. Cuando suena la canción, SU CANCIÓN, las chicas se vienen arriba para disfrutar de su momento. Lo importante es disfrutar y compartir ese momento con los demás, da igual el daño acústico que ocasionen.
¿Que si hubo algún gallo? Para llenar dos corrales. ¿Que si alguien se sabía la letra mejor que la propia cantante? Ianire se sabía hasta los movimientos de la Jurado. ¿Que si nos lo hacen pasar bien? Pues sí, eso no lo podemos negar
No hay fiesta en la resi en la que no se escuche esa canción, y los correspondientes aullidos de las profesionales. Los vecinos han creando una asociación de afectados a ver si consiguen prohibir las coplas en esta resi.
También hubo un momentos emotivos
Antes de comer el riquísimo arroz negro que nos preparó María, vivimos un momento muy especial: despedimos a Ianire, que pasa del turno de mañana al turno de noche.
Y aquí se nos acabó la tontería durante un ratito.
Porque detrás de los horarios, las rutinas y los cambios de turno hay personas con las que compartimos mucho más que una jornada de trabajo. Hay risas, momentos buenos y otros no tan buenos, y un montón de recuerdos que no desaparecen cuando termina nuestro turno.
Ahora la veremos un poco menos, algunos ya estamos dormidos para cuando ella llega, eso sí, que nadie se piense que por cambiar de turno va a dejar de ponernos las pilas. Va a tener más dificultades para enterarse de los salseos y cotilleos pero no nos cabe duda de que antes o después se acabará enterando de todo, como siempre ha hecho.
Te deseamos lo mejor en esta nueva etapa. Te vamos a echar de menos en las mañanas.
17 años de historias… y los que nos quedan
Y así celebramos nuestro decimoséptimo aniversario: con rock, disfraces, música, arroz negro, risas y algún que otro ridículo difícil de olvidar.
Diecisiete años dan para mucho. Para conocernos, para aprender, para compartir experiencias y para descubrir que, cuando se juntan las personas adecuadas, cualquier día puede convertirse en una fiesta.
Porque tenemos la suerte de vivir en una residencia que es alegre y divertida, donde lo importante es la gente que la llena, las canciones que se repiten, y ese rollo entre compañeras de trabajo que luego se refleja en su buen hacer día tras día. Gracias por hacer esto posible.
Mamarrachismo del bueno, música, comida y un montón de emociones. Menudo aniversario nos hemos marcado! Ahora solo queda pedir otros 17 años más de momentos así.
17 años dando guerra…
…y lo que nos queda
Mamarrachismo del bueno, música, comida y un montón de emociones. ¡Menudo aniversario nos hemos marcado! Ahora solo queda pedirle a la vida otros 17 años más de momentos así, de risas y de energía para seguir dando guerra. ¡Felices 17 años!
Así que elegimos una temática con directrices muy claras: Rock & Roll. Y cuando decimos rock and roll hablamos de pelos alborotados, caras pintadas, disfraces arriesgados y gente que, por unas horas, decidió que la vergüenza no iba con ellos.

Ni Mick Jagger se atrevió a tanto
La residencia se llenó de rockeros dispuestos a darlo todo. Hubo ropa negra, poses de estrella internacional y hasta caras pintadas. Jorge, Chus, Begoña, Evaristo, JuanRa y Paco se pusieron en las inexpertas manos de Ceci y César para que les pintasen la cara al más puro estilo Kiss. Y nadie se lo esperaba, pero la verdad es que quedaron bastante aparentes. ¿Qué opináis?

Begoña se miraba al espejo y decía "pero qúe miedo da". Pues eres tú, querida. Tú que hace dos días estabas preocupada por no sé qué historias de unas zapatillas de borreguito y hoy pareces el cantante de una banda que va quemando hoteles.
Pero si hubo un disfraz que merecía ser inmortalizado era el de nuestra psicóloga. Ella tan recatadita como es, no le pegaba nada la temática rock, pues con aquellos pelánganos que se puso parecía Tina Turner. No nos esperábamos esa faceta suya que nos dejó a todos pasmados. Hasta tatuajes falsos se puso la farsante.

Nos dio un buen espectáculo y eso nos encanta.
Y el mamarrachismo no para ahí. En un momento dado salió un falsísimo Freddie Mercury a pasearse haciendo el ganso. Menos mal que no se atrevió a cantar, que le veíamos capaz al muy imprudente.
Javivi a los mandos

Para que una fiesta sea rockera de verdad hace falta música. Y a un volumen considerable. Para esto contamos con Javivi, Dj, cantante y showman, que vino dispuesto a ponerle banda sonora a nuestro aniversario. La temática era música rock, pero después de un rato volvimos a los clásicos, que es lo que nos gusta. Consiguió con sus bailes que el ambiente no parara de subir.
La fiesta se organizó en dos turnos, mañana y tarde, para que nadie se quedara sin su ración de gritos correspondiente. Después de la comida íbamos a estar más cansados y perezosos, pero vino Javivi con su pelucón y tuvimos que levantarnos de un salto para el segundo asalto.
Uno de los momentos más espantosos de la fiesta llegó cuando pusieron una de nuestras canciones favoritas: "En el punto de partida"
Vamos a ver, aquí ya no hay timidez que valga. Cuando suena la canción, su canción, las chicas se vienen arriba para saborear su momento estelar. Porque lo importante es disfrutar la actuación, da igual el daño acústico ocasionado.
¿Qué si hubo algún gallo? Para llenar tres corrales. ¿Qué si alguien se sabía la letra mejor que la propia cantante? Ianire se sabía hasta los movimientos de la Jurado. ¿Nos lo hicieron pasar bien? Pues sí, la verdad es que eso no lo podemos negar.
No hay fiesta en la resi en la que no se escuche esta canción, con sus correspondientes aullidos. Los vecinos han creado una asociación de afectados a ver si consiguen prohibirnos las coplas.
También hubo momentos emotivos
Antes de comer el riquísimo arroz negro que nos preparó María, vivimos un momento muy especial: despedimos a Ianire que pasa al turno de mañana al turno de noche
Y aquí se nos acabó la tontería durante un ratito.
Porque detrás de los horarios, rutinas y cambios de turno hay personas con las que compartimos mucho más que el simple trabajo. Hay risas, momentos buenos y otros no tan buenos, y un montón de recuerdos que no desaparecen cuando termina nuestra jornada.
Ahora la veremos un poco menos, algunos ya estaremos dormidos para cuando ella legue, eso sí, que nadie se piense que por cambiar de turno va a dejar de ponernos las pilas. Va a tener más dificultades para enterarse de los salseos y cotilleos, pero no nos cabe duda de que antes o después se acabará enterando de todo.
Aunque amenaces con arrastrar a todo el mundo, te deseamos lo mejor en esta nueva etapa. Te vamos a echar de menos en las mañanas.

Y así celebramos nuestro decimoséptimo aniversario: Rock, disfraces, música, arroz negro, risas y algún que otro ridículo difícil de olvidar.
Diecisiete años dan para mucho. Para conocernos, para aprender, para compartir experiencias y para descubrir que, cuando se juntan las personas adecuadas, cualquier día puede convertirse en una fiesta.
Porque tenemos la suerte de vivir en una residencia alegre y divertida, donde lo importante es la gente que la llena, las canciones que se repiten y ese rollo entre las compañeras de trabajo que luego se refleja en su buen hacer día tras día. Gracias por hacer esto posible ❤️.

Ropa rara, música, comida y un montón de emociones. Ha sido un buen aniversario. 17 años dando guerra.....
...Y lo que nos queda!