¡Eurovisidro!
Madrid, 20 de mayo de 2026. En Reshogar AFANIAS Torrelaguna hemos vivido un día muy especial lleno de música, humor y muchísima ilusión. Y micrófonos, demasiados micrófonos. Nos ha coincidido la fiesta de Eurovisión, -que poco a poco se está consolidando como uno de los eventos imprescindibles del año -, y la fiesta de san Isidro, que es uno de los clásicos que nunca nos perdemos. Profesionales y residentes nos unimos para organizar una jornada de jarana intensiva.
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Madrid, 20 de mayo de 2026. En Reshogar AFANIAS Torrelaguna hemos vivido un día muy especial lleno de música, humor y muchísima ilusión. Y micrófonos, demasiados micrófonos. Nos ha coincidido la fiesta de Eurovisión, -que poco a poco se está consolidando como uno de los eventos imprescindibles del año -, y la fiesta de san Isidro, que es uno de los clásicos que nunca nos perdemos. Profesionales y residentes nos unimos para organizar una jornada de jarana intensiva.
Como supongo que todos sabréis ya, Eurovisión es un concurso de música muy famoso en Europa donde compiten los países con sus canciones, disfraces y actuaciones. Es un poco estrafalario y eso a nosotros nos encanta.
Quisimos traer un poco de ese espíritu a la resi, y cada año nos profesionalizamos más!
La novedad de este año ha sido una entrega de premios a los ganadores de esta edición.
Con motivo de la celebración de Eurovisión, profesionales y residentes nos unimos para organizar una divertida representación inspirada en grandes estrellas del festival de años anteriores.
Nos disfrazamos cada uno como un artista diferente de Eurovisión y la verdad es que fue todo un éxito. Había color, brillo, pelucas y mucho mamarrachismo.
Como broche final de la jornada, tuvimos el “privilegio” de asistir a la actuación del artista invitado. Aunque la verdadera sorpresa llegó cuando las jefas decidieron subirse también al escenario junto a otro espontáneo de dudosa trayectoria musical. Completamente caracterizados —bigote pintado incluido— firmaron una de las actuaciones más surrealistas y divertidas de la tarde, arrancando risas, aplausos y probablemente algún que otro trauma entre los asistentes.
Tras la deliberación del jurado, se procedió a dar los preciados "tuelf points" a las marchosas hermanas Segovia. ¡Enhorabuena, bailongas!
San Isidro es para los madrileños mucho más que una fiesta: es la excusa perfecta para que la ciudad saque su lado más chulesco. Cada mayo, Madrid se lanza a las calles, las verbenas y las praderas para celebrar al patrón de la capital entre chulapos, rosquillas y conciertos.
San Isidro Labrador mantuvo una estrecha relación con Torrelaguna. Según cuenta la tradición, allí conoció y vivió junto a Santa María de la Cabeza hasta el año 1172.
Antonia afirma que esta historia es real, y corrobora que ella misma les presentó.
Creemos que es posible porque nadie conoce su centenaria edad 🙄
No os imagináis las ganas de marcha que teníamos. Rosquillas, chotis y chalecos, ¿se puede pedir algo más?
Y así terminó una tarde en la que no faltó de nada: música, risas, algún que otro baile improvisado y varias actuaciones que difícilmente pasarán a la historia de la música, pero sí a la de la residencia. Entre chotis, bigotes pintados y artistas inesperados, quedó claro que San Isidro Labrador sigue siendo la excusa perfecta para que, al menos por unas horas, todo el mundo se olvide de la rutina y saque su lado más castizo… o más payaso.
Eurovisión
Como supongo que todos sabréis ya, Eurovisión es un concurso de música muy famoso en Europa donde compiten los países con sus canciones, disfraces y actuaciones. Es un poco estrafalario y eso a nosotros nos encanta.
Quisimos traer un poco de ese espíritu a la resi, y cada año nos profesionalizamos más!
La novedad de este año ha sido una entrega de premios a los ganadores de esta edición.

Con motivo de la celebración de Eurovisión, profesionales y residentes nos unimos para organizar una divertida representación inspirada en grandes estrellas del festival de años anteriores.
Nos disfrazamos cada uno como un artista diferente de Eurovisión y la verdad es que fue todo un éxito. Había color, brillo, pelucas y mucho mamarrachismo.
Aquí os dejamos un resumen fotográfico de la primera parte de la mañana:
Bego caracterizada de Nebulosa daba un poco de miedo, pero la actuación fue genial.
Ojito a esas morenas azucaradas. Lo dieron todo
Espresso Macchiato
Como broche final de la jornada, tuvimos el “privilegio” de asistir a la actuación del artista invitado. Aunque la verdadera sorpresa llegó cuando las jefas decidieron subirse también al escenario junto a otro espontáneo de dudosa trayectoria musical. Completamente caracterizados —bigote pintado incluido— firmaron una de las actuaciones más surrealistas y divertidas de la tarde, arrancando risas, aplausos y probablemente algún que otro trauma entre los asistentes.
Tras la deliberación del jurado, se procedió a dar los preciados "tuelf points" a las marchosas hermanas Segovia. ¡Enhorabuena, bailongas!
La fiesta no paró ahí, tras el cambio de indumentaria, seguimos con la fiesta, esta vez más castiza:
San Isidro

San Isidro es para los madrileños mucho más que una fiesta: es la excusa perfecta para que la ciudad saque su lado más chulesco. Cada mayo, Madrid se lanza a las calles, las verbenas y las praderas para celebrar al patrón de la capital entre chulapos, rosquillas y conciertos.
San Isidro Labrador mantuvo una estrecha relación con Torrelaguna. Según cuenta la tradición, allí conoció y vivió junto a Santa María de la Cabeza hasta el año 1172.
Antonia afirma que esta historia es real, y corrobora que ella misma les presentó.
Creemos que es posible porque nadie conoce su centenaria edad 🙄
No os imagináis las ganas de marcha que teníamos. Rosquillas, chotis y chalecos, ¿se puede pedir algo más?
Esperando las rosquillas
Vaya ñoños Tomás y Puri, ¿pero tú no eras cordobesa?
Miguel Ángel y Salado colocando sus gorritas
Parejaza castiza
Vaya dos chulos chulapos
Y así terminó una tarde en la que no faltó de nada: música, risas, algún que otro baile improvisado y varias actuaciones que difícilmente pasarán a la historia de la música, pero sí a la de la residencia. Entre chotis, bigotes pintados y artistas inesperados, quedó claro que San Isidro Labrador sigue siendo la excusa perfecta para que, al menos por unas horas, todo el mundo se olvide de la rutina y saque su lado más castizo… o más payaso.