La aventura comenzó en Getafe, donde nos encontramos para desayunar tranquilamente antes de poner rumbo a nuestro destino: el Albergue Rural El Molino, que nos acogió durante nuestra estancia.
Este encuentro ha sido mucho más que una oportunidad para salir de la rutina: ha sido un espacio para escucharnos, compartir, aprender y recordar la importancia de cuidar también al equipo que hace posible cada actividad.
Nos llevamos nuevas ideas, aprendizajes y, sobre todo, la motivación de seguir trabajando juntos para ofrecer un ocio inclusivo, elegido y de calidad. Porque un equipo que se conoce, se escucha y coopera está mejor preparado para acompañar a cada persona en el ejercicio de su derecho al ocio.