Durante todo el fin de semana, Brihuega se transformó en un auténtico espectáculo para los sentidos. Sus calles, decoradas de color violeta y llenas de vida, acogían un animado mercado de artesanía, talleres, propuestas gastronómicas y un ambiente festivo que invitaba a pasear sin prisa y dejarse sorprender. Coincidiendo con la floración de la lavanda, el municipio recibe cada verano a miles de visitantes atraídos por este paisaje único, convertido ya en uno de los grandes reclamos turísticos de Castilla-La Mancha.
Nuestros viajeros pudieron recorrer los impresionantes campos de lavanda en plena floración, disfrutando de un paisaje teñido de morado y de un aroma que hace de Brihuega un lugar verdaderamente mágico. Además, participaron en talleres de elaboración de velas naturales y esencias aromáticas, descubriendo los múltiples usos de esta planta tan característica de la comarca.
La visita continuó entre los puestos del mercadillo artesano, donde no faltaban jabones, cosmética natural, mieles, cerámica, productos elaborados con lavanda y otros artículos hechos a mano que despertaban la curiosidad a cada paso. Y, por supuesto, hubo tiempo para darse un capricho con unos deliciosos helados artesanos, que se convirtieron en el mejor aliado para combatir el calor del verano.
Más allá de las fotografías entre los campos violetas, este viaje ha sido una oportunidad para disfrutar de la cultura, la naturaleza y la convivencia, compartiendo experiencias que enriquecen el día a día y crean recuerdos que permanecen mucho después de regresar a casa.
Desde AFANIAS seguimos apostando por un ocio que acerca a las personas a los recursos culturales y turísticos de su entorno. Gracias al apoyo del IRPF Autonómico de Castilla-La Mancha, experiencias como esta continúan haciendo posible que cada viaje sea una oportunidad para descubrir, disfrutar y compartir.